SE PUBLICARAN ALGUNOS PROYECTOS DE ELECTRONICA DE MI AUTORIA SENCILLOS DE CONSTRUIR Y ASUNTOS RELACIONADOS CON EL ACONTECER POLITICO DE MI PAIS DE PLUMA DE MIEMBROS DE LA COMUNIDAD Y DIARIOS DE LA ZONA, ESPERO LES SIRVA DE ALGO O AL MENOS LES SEA GRATO. CUALQUIERA QUE INTENTE ALGO CONTRA QUIEN SUBCRIBE DE PLANO Y SEGURO ESTA CONTRA DE EL PUEBLO Y SU GENTE DE BIEN ESA ES LA PARTE NO DISCUTIBLE DE LA REALIDAD.

27 jun. 2005

correo del caroni: el periodico regional que le dio una patada a esa lampara del gobierno que cada vez que se prende da tinieblas en vez de luz




El 26 de junio de 1977 nace Correo del Caroní como ofrenda al torrente vital entonces presentido en el latido de la ciudad sin próceres que abría sus postigos a la aurora. Una ciudad, ilusión donde los anhelos, con el porvenir en las pupilas, fijaban con empeño su destino. Y nació como el heraldo de las luchas más sentidas de este pueblo que en sus páginas ha visto forjar la trayectoria de sus líderes sociales, gremiales, políticos y sindicales que en el transcurrir de estos 31 años han dejado su impronta en Guayana. Y es que “periódicos” -como cosa que es regular y se expende todos los días- hay muchos en Venezuela y América Latina, pero instituciones periodísticas al servicio de los mejores intereses de la gente -que es la patria- no son tantos. Colocar un órgano periodístico al servicio del poder en cualquiera de sus formas -régimen de turno o intereses creados- garantiza riqueza fácil y prebendas sin cuenta y es hasta comprensible desde la perspectiva meramente mercantil que así sea. Pero ponerlo al servicio de los humildes intereses cotidianos del pueblo, de su sufrimiento y de sus necesidades perentorias, por encima de tentaciones y objeciones pecuniarias, es otra... muy otra... y muy distinta en historia y vigencia. El sufrimiento del pueblo no reditúa poder. Ni posibilidades de riqueza ilimitada. Pero... institucionalidad sí que genera: ¡¡¡Vamos pal Correo!!! es el galardón más honorable que ha logrado ese compromiso del Correo con la gente. Como para colocarlo en lápida de mármol en su portal.
¿Y qué es el Correo en síntesis?
¡Periodismo comprometido! Ni objetivo ni oportunista. ¡Comprometido! Con la patria que es la gente. Comprometido con la verdad. Porque sólo con la verdad se hace camino al andar. Comprometido con los principios. Única manera de no cometer errores que deriven en contradicciones. Comprometido con la realidad que es la cotidianidad doliente del ciudadano común, al que preocupa más la carencia de un insumo en su hospital, su falta de trabajo, el hueco de su calle, la crueldad del hampa que la guerra de Irak o las consecuencias del elevado precio del petróleo para la economía europea. Comprometido con las circunstancias vivenciales de la gente común y su subsistencia se ha constituido en eslabón eficaz que unifica al pueblo en su dispersión geográfica en torno a sus dolores comunes. Porque el pueblo ve a través de sus ojos. Y se reconoce en el dolor común. Y, además, genera reacciones en la búsqueda del bienestar general y forma opinión y estimula la reflexión del pensamiento crítico. Y comprometido con el hombre en su expresión más pura, porque -parodiando a Simón Rodríguez- para Correo del Caroní es más importante escuchar atentamente para comprender a un hombre del pueblo con su hablar llano y sincero carente de sofismas que sucumbir a las pueriles convocatorias exquisitas de las altas esferas de poder nebuloso.
Correo del Caroní y la libertad de expresión
Porque la vida es un asunto de resolución -de ánimo, valor o arresto- es decir, de tomar posiciones acordes con los principios, manera sencilla de acertar en las decisiones. Se es o no se es, como decía el Marcos Vargas galleguiano tirando la red de cazar sapoaras en el Orinoco -porque la Sapoara como ser libérrimo no pica anzuelo, hay que cazarla- y Correo del Caroní ha tenido como norte esa actitud en su vida. Y uno de los derechos fundamentales para un órgano de su naturaleza es la libertad de expresión, y en su defensa hemos presenciado los venezolanos cómo se ha batido Correo del Caroní, aunque en ese desigual combate contra el poder omnímodo de los liberticidas haya sacrificado su salud financiera porque el poder corrupto ha decidido excluirlo de sus pautas y amenazar al contrastitariado -que no empresarios- para que no anuncie en sus páginas so pena de la suspensión de prebendas. Y sus periodistas hayan sido blancos certeros de las agresiones de la corrupción y de la traición social y de la confusión del mismo pueblo que sus páginas protegen y defienden, y se le haya obstaculizado el suministro de papel y hasta una amenaza de demolición de su sede legal y legítimamente adquirida tuvo que enfrentar, sin dejar de mencionar la prohibición de la adquisición de sus ejemplares en las áreas de las empresas públicas y oficinas gubernamentales privatizadas por el fanatismo, cuando pudo evitar todos esos “contratiempos” por la sencilla fórmula de doblar la cerviz aborregadamente y permitir que la infamia galopara libre sobre sus espaldas dejando perecer de inercia la libertad de expresión que por haber nacido debe defender y defiende a riesgo de su existencia. La historia -que la escriben los investigadores, no los vencedores como cree la estupidez en función de poder se encarga prolijamente de colocar a cada quien en el lugar que le corresponde. Y solamente por esta hidalguía comprometida con su ser intenso Correo del Caroní tiene su lugar asegurado al lado de los grandes rotativos libertarios del mundo.
Correo del Caroní: Alma máter de la ciudad
Así que -por ser sin cortapisas el “diario de las mayorías”- Correo del Caroní es Alma máter de la ciudad. Sin discusión ni exageración. En estos 31 años miríada de periodistas se han formado en sus filas aprendiendo a espantar el miedo, ese enemigo sustantivo de la verdad y a ser el sustituto contralor cuando el Estado incumple con sus deberes. Asumir ser los sentidos de la ciudad es actitud exclusiva de quien siente el periodismo como sangre arterial. No es para pusilánimes ni para filibusteros. Y saber que existe Correo del Caroní es un alivio para la ciudad que duerme mientras la rotativa imprime sus desvelos.
“El ave canta aunque la rama cruja”...
Las millones de páginas de Correo del Caroní -históricas ya- revelan con diáfana claridad que en Venezuela decir Correo del Caroní significa compromiso con la verdad, la libertad, la ética y la sociedad. Instituciones como Correo del Caroní en su impecable trayectoria merecen la dedicatoria de los versos inmortales del poeta Salvador Díaz Mirón “El ave canta aunque la rama cruja/ porque sabe lo que son sus alas”, y más allá -por la adversidad de los tiempos que corren y los embates furiosos que de la infamia asalariada ha sufrido- Correo del Caroní puede apropiarse con absoluta complacencia de sus versos para estamparlos en su marquesina: “Los claros timbres de que estoy ufano/ han de salir de la calumnia ilesos. Hay plumajes que cruzan el pantano y no se manchan... ¡Mi plumaje es de ésos! (...) El mal es el teatro en cuyo foro/ la virtud, esa trágica, descuella;/ es la sibila de palabra de oro;/ la sombra que hace resaltar la estrella”. Porque sobre Correo del Caroní se ha abatido la maldad con todo su poder -en este y otros tiempos de similar degradación moral- y sin embargo sin imitar al dócil bambú que se dobla a la ferocidad de la tempestad para sobrevivir y regresar aparentando normalidad sacudiendo sus expuestas vergüenzas cuando pasa la amenaza, se ha mantenido enhiesto -como el roble corajudo y retador- exponiendo su pecho al salvaje embate de la irracionalidad en función intrascendente del poder temporal, para sucumbir de raíz por la violencia... o vencer. Y ha vencido. Su diana lo confirma: - ¡Dame un Correo! ¡¡Dame un Correo!!, se oye con vigor en el cuajar de los amaneceres guayaneses para despecho de la infamia luego de 31 años de sencillamente estar aquí, mientras sus enemigos de ayer o de hoy se desvanecen y se desvanecerán irremediablemente en la necedad de quienes nada son ni serán a pesar de sus flácidos empeños. Que más les puede decir Correo del Caroní que no lo exprese el estar allí todas sus mañanas. Sin competir. Porque la verdad no tiene competencia. Así de simple.
Un reconocimiento de la sociedad civil
Es muy grato para mí poder asumir la condición de vocero de la sociedad para dar las gracias y reconocer la labor de quienes hacen posible la calidad y dignidad inalterables de Correo del Caroní: A sus periodistas, reporteros gráficos, personal operativo, administrativo y gerencial, a quienes saludo en la especial mención de quienes llevan de estos 31 años un trecho de más de cinco años cumpliendo a cabalidad con la responsabilidad de permitir a Ciudad Guayana contar con un medio de comunicación de provincia que se lee con entusiasmo en muchas importantes ciudades de Venezuela, América y el mundo a través de Internet, donde es posible constatar que hasta en Vietnam existen lectores de Correo del Caroní. Entre ellos -y espero no olvidar ninguno, pero sí lo hago ruego su indulgencia- debo mencionar a Gustavo Ortiz (30 años: Encuadernación), Iván Croes (28 años: Gerente Ciudad Bolívar), Carmen “Carmencita” Figuera (26 años: Recepcionista), Magdalena Rodríguez (24 años: Mantenimiento), Arturo Lozada (22 años: Rotativa), Aníbal Barreto (21 años: Reportero), Vicente Marcano (20 años: Transcriptor), Rosa Miranda (19 años: Archivo), Silverio Prieto (17 años: Operaciones), Juan González (17 años: Mantenimiento), Trina Landó (18 años: Publicidad), Iván García (16 años: Periodista), Lenis Marcano (15 años: Contadora), Danilo Arenas (15 años: Periodista), Antonio García (15 años: Reportero gráfico), Dorina Robles (15 años: Encuadernación), Jorge Gamardo (14 años: Chofer), Víctor Linares (14 años: Rotativa), Susana Reyes (13 años: Secretaria ejecutiva), Eyuth Guevara (13 años: Administración), Yadira Farías (13 años: Corrección), Luis Sánchez (11 años: Fotomecánica), María Luisa Natera (10 años: Asistente de la gerencia en Ciudad Bolívar), Roger Teresen (10 años: Mantenimiento), Federico Osuna (9 años: Mantenimiento), Yudith Dinsay (9 años: Transcriptora), Leonardo Díaz (8 años: Archivo), María Nelly Rojas (8 años: Transcriptora), Guillermo Marmolejo (8 años: Fotomecánica), Miguel Millán (7 años: Mensajero), Aníbal Lanza (7 años: Fotomecánica), Carolina Maffia (7 años: Periodista), Luis Vallenilla (6 años: Reportero gráfico), Rodolfo Benavides (6 años: Seguridad), Juvenal Figuera (6 años: Prensa), Angélica Fereira (6 años: Periodista), Noel González (6 años: Ingeniero), Yuri Parra (6 años: Nómina), Nidia Maestracci (5 años: Recepcionista), Oscar Murillo (5 años: Periodista), Oscar Figuera (5 años: Fotomecánica), Reinaldo López (5 años: Rotativa), Delfín Gómez (5 años: Diagramación), Fabiana Dos Reis (5 años: Redacción), Ángel Pirela González (casi 5 años: Periodista), Marilyn Brito (casi 5 años: Publicidad), Miriam Parra (casi 5 años: Almacén). Para ellos el aplauso inteligente de los receptores de sus esfuerzos, extensivo hasta los de menos antigüedad cuya responsabilidad al aporte para el logro no es menos sustantiva y apreciable. ¡¡Salud!!

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